-Está bien, vamos... Pero por esto me debes un gran favor – dijo Zack.
-Oh vamos, no seas quejica. Tienes tantas ganas como yo de saber qué es lo que hay ahí dentro. Pero reconozco que debo darte las gracias. Ya me dirás cual es ese favor, ahora vámonos, ¡me muero por saber que ocurre ahí!
Los chicos se encaminaron a lo que podía ser una muerte segura, o bien una grandísima aventura. Aún les quedaban unos minutos de camino por aquel tupido bosque que se hacía más oscuro a cada paso. Finalmente, llegaron a un claro, donde podía apreciarse claramente aquel majestuoso castillo.
-Es impresionante... – dijo Kiara.
-Sí, definitivamente lo es...
-¡Vamos!
Kiara se apresuró hacía la gran puerta de entrada que por cierto, la bloqueaba.
-Pues vaya, y ahora, ¿por dónde entramos?- preguntó Zack.
-Estoy segura de que tiene que haber una entrada por alguna parte...
Kiara estuvo rodeando el castillo durante unos minutos hasta que finalmente gritó:
-¡Eh! ¡Por aquí Zack! Ahí hay una ventana, y no tiene cristal. Si me subo a tu espalda podré llegar y después te ayudaré a subir.
-Está bien... pero quítate las zapatillas, no quiero que me manches mi camiseta nueva.
Kiara subió a la espalda de Zack y se quedo en el hueco de la ventana. Ayudó al chico a subir y los dos entraron en el castillo. Tras unos instantes sacudiéndose la ropa de todo aquel polvo, ambos quedaron maravillados por aquel espléndido lugar. Era una habitación enorme, por la decoración parecía la habitación de un niño de su edad. Tenía una gran alfombra roja en el suelo, con unos detalles de color oro. La puerta que daba acceso a la habitación era una gran puerta doble, que por alguna razón estaban abiertas. La mesa que estaba al fondo estaba llena de papeles. Había muchísimos dibujos de un niño alado sobrevolando el mundo con una sonrisa en la cara.
-Mira Zack, ¿será este Knight?
-No lo creo, nunca he llegado a creerme esa leyenda del todo. Piénsalo, ¿magia? ¿un niño alado? ¿espíritus? No consigo encontrarle el sentido.
De pronto una de las puertas de la habitación se cerró de golpe y justo después, la otra. Zack pudo ver la cara de preocupación que tenía Kiara e intentó consolarla con unas dulces palabras tranquilizadoras.
-Vamos no te preocupes, estamos los dos juntos, no nos pasará nada.
Kiara en ese momento abrazó a su amigo con mucha fuerza, y aunque ella no lo viese, se sonrojó. Era bien sabido que Zack estaba enamorado de Kiara desde hacía ya muchos años y el mínimo contacto físico con ella le hacía sonrojarse. En este momento Kiara dió un grito.
-¿Qué pasa?- preguntó Zack preocupado.
Kiara se limitó a taparse la boca en señal de asombro con una de sus manos y señaló algo detrás de él con la otra. Zack se volvió y tan solo fue capaz de abrir los ojos como platos. Se quedó completamente inmovil.
-¿Quiénes sois vosotros y que hacéis en mi castillo?- dijo la voz de aquel espíritu aparentemente enfadado.
-Y-y-yo... so-o-y Z-zack y es-s-ta es mi am-mi-ga K-kiara- dijo al fin Zack tartamudeando por el miedo.
Kiara mientras tanto pudo observar el aspecto de aquel espíritu. Era un niño de un año mas que ellos, como mucho. Tenía un cabello del color del carbón y unas alas desplumadas se le veían por la espalda. Se armó de valentía y preguntó bruscamente:
-¿Eres Knight?
-¿Acaso te conozco?- preguntó el espíritu asombrado. Al parecer no tenía constancia del gran mito en el que se había convertido desde hacia ya varios siglos.
-No... pero yo sí sé quién eres tú.
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