martes, 27 de diciembre de 2011

Me he comprado un diario

Los pocos, o nadie, sinceramente no me importa, que leáis esto, diréis... pues vale. Y bien, pues vale, pero lo que he encontrado es algo más que un diario a secas de cualquier adolescente. He entrado recientemente en el mundo adulto y ahora  mismo lo que me preocupan son otros asuntos además de si llevo bien mi maquillaje y si me queda bien mi nuevo corte de pelo.
He notado que últimamente tengo mucho tiempo para pensar en trayectos de bus y metro, y a veces mi cabeza decide irse a otro mundo y analizar de manera fría y distante este en el que vivimos.
Con el diario quiero no solo guardar los sucesos de mis 18 años, sino también plasmar aquellas cosas que se me vienen a la cabeza, para después, a mis 50 años, cuando encuentre un día en una caja vieja lo que hoy es mi nuevo diario, y me de por leerlo, quiero reírme de lo que pienso a hora mismo, o quiero volver a pensar en ello para no olvidar nunca la chica joven que fui, aferrada a un mundo y a unas ideas que seguramente serán muy diferentes a las que tenga entonces.
Me parece interesante pensar que es muy probable que un día decida leer mi diario... aunque esto puede suponer que yo misma crea que soy algo predecible... lo que me lleva a otra de mis teorías absurdas... con las que de momento no tengo intención de aburriros. Si en algún momento decido hacer "público" lo que escribo en mi diario ya lo comentaré.
Dejo una teoría en el aire, o más bien la clave que dio pie a una de mis, de momento pocas, teorías... somos como muñecos manejados por titiriteros que a su vez son manejados por... ¿qué?

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