Me encuentro en un mundo horrible, un mundo gris, donde todo el mundo viste igual, habla igual, camina igual, piensa igual. Un mundo donde todo está programado, todo lo que hacemos, todo lo que nos pasa está ya destinado a pasar de una u otra manera. A este mundo le falta color, le falta vitalidad, alegría, sorpresa, esperanza.
Ahora mismo mi mundo es negro, mi mundo interior está en una eterna guerra de la que no sé si saldrá victoriosa el camino correcto que tengo que seguir. Lo veo todo negro, lo veo todo mal, todo triste y sin sentido. Me arrepiento de cosas que en su momento creí que eran lo mejor para mi, y me enorgullezco de otras tantas que realmente no lo fueron. Tengo todo patas arriba, todo está del revés.
Quizá rememorar viejos tiempos no sea lo más indicado para mi, pero ahora mismo es lo que me hace estar en paz, recordar aquellos tiempos que me hicieron tan feliz, y pensar en todos aquellos que quedan por venir. Cada vez están más cerca, tanto los pasados como los futuros, y puede que mi mundo vaya adquiriendo un todo más grisáceo por momentos, pero ello no significa que todo vaya a ser como tiene que ser, como ya he dicho, no se quien ganará esta guerra, si el camino correcto o el camino equivocado. Mi cabeza pende de un hilo, un hilo que está cansado ya de esperar el resultado de este conflicto. Tic-tac, tic-tac.
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