
No debes sucumbir a los encantos de aquello que te tienta. No debes jamás pensar en hacer algo como eso, no debes pensar en ceder, no debes pensar en lo que pasaría si sucumbieras, no debes hacerlo. Tienes que ser fuerte, aguantar, reprimir tus impulsos naturales que te piden con desesperación salir a flote, quieren llevarte por el que tu consideras que será el camino equivocado. Tienes que marginar en un rincón de tu ser esos impulsos que nos hacen humanos y no sucumbir jamás a lo encantos de la tentación. Pero es difícil y caes, caes una y otra vez porque eres humano y no estas hecho para controlar los impulsos, si no para dejar que afloren. Te equivocarás una y otra vez, y caerás hasta lo más hondo al igual que estarás en la cima más alta, pero siempre sucumbirás a las fuertes tentaciones, porque son eso, tentaciones que afloran nuestros impulsos más primarios que al fin y al cabo, son lo que nos hace humanos.
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